España refuerza lazos con China y se distancia de EEUU

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El próximo 29 de noviembre, España afronta una cita electoral que servirá de termómetro para evaluar la acción exterior desarrollada durante la última legislatura. El actual escenario internacional ha estado marcado por un reequilibrio de fuerzas donde el Gobierno ha buscado fortalecer su presencia en el eje asiático, mientras se distanciaba de las exigencias presupuestarias y comerciales planteadas desde Washington.

Tensiones presupuestarias y comerciales con Estados Unidos

Uno de los puntos de mayor fricción ha sido el compromiso de inversión en materia de seguridad. A pesar del contexto de rearme en la Alianza Atlántica, España ha mantenido su previsión de gasto en defensa en el 2,1% del PIB, rechazando el incremento hasta el 5% que reclamaba la administración de Donald Trump. Esta postura, influida por las reticencias de los socios de coalición de Sumar, provocó una respuesta contundente de Estados Unidos.

Las represalias sugeridas por la Casa Blanca incluyeron la amenaza de duplicar los gravámenes comerciales a productos españoles y el posible corte de lazos mercantiles tras la negativa de Madrid a permitir el uso de sus bases para acciones militares contra Irán. No obstante, la pertenencia de España al bloque comunitario ha servido de escudo frente a posibles medidas arancelarias individualizadas.

El giro estratégico hacia el mercado chino

En contraste con la relación transatlántica, el Ejecutivo ha intensificado su agenda en Pekín. Durante cuatro años consecutivos, se han producido viajes oficiales destinados a estrechar vínculos económicos y tratar de equilibrar la balanza comercial con el país liderado por Xi Jinping. Esta estrategia busca posicionar a España en un marco de multilateralismo que actúe como contrapeso a las tendencias proteccionistas estadounidenses.

Conflictos regionales y política migratoria

La diplomacia española también ha experimentado cambios significativos en el Mediterráneo y Oriente Próximo. El reconocimiento del Estado palestino y las acusaciones directas hacia el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, por las acciones en Gaza, han enfriado la relación con Israel. Paralelamente, la ruptura de la neutralidad histórica respecto al Sáhara Occidental en 2022, apoyando la autonomía propuesta por Marruecos, ha condicionado el suministro de energía desde Argelia.

Este viraje respecto a Marruecos ha sido cuestionado por la oposición, que vincula la decisión al espionaje mediante el programa Pegasus. Asimismo, la gestión de la entrada de 80.000 inmigrantes en Ceuta el pasado julio ha generado críticas de otros líderes europeos. Los comicios decidirán la continuidad de este modelo de geopolítica global en un momento de especial vulnerabilidad institucional en Europa.