La situación actual de la renta variable presenta un escenario de valoraciones más atractivas que hace doce meses, a pesar del incremento en los precios de los activos. Este fenómeno se apoya en un crecimiento de los resultados corporativos que ha superado la evolución de los índices bursátiles, permitiendo que los múltiplos de valoración se sitúen, en diversos casos, por debajo de los niveles registrados en periodos anteriores.
Ajuste de múltiplos en los mercados globales
El dinamismo de los mercados ha permitido que los ratios precio-beneficio (PER) estimados a futuro sean hoy más bajos en la mayoría de las plazas internacionales. Un ejemplo significativo se observa en el índice S&P 500, cuya ratio se sitúa en 21,3 veces frente a las 20 veces de finales de marzo, a pesar de que el indicador ha escalado un 20 %. En otras regiones, como Asia (excluyendo Japón), el comportamiento ha sido incluso más pronunciado, con una caída de los múltiplos proporcional al ascenso de las cotizaciones.
Esta tendencia responde a que los inversores obtienen actualmente un mayor volumen de beneficio por cada acción en relación con su precio de mercado. Exceptuando a Estados Unidos, todos los mercados analizados se encuentran en niveles de valoración inferiores a los registrados cuando se retomaron las posiciones tras periodos de volatilidad geopolítica en el Golfo.
El impacto de la inteligencia artificial y el caso Nvidia
La inversión vinculada a la inteligencia artificial actúa como uno de los principales motores económicos. Se estima que los proveedores de servicios en la nube a gran escala destinarán 340.000 millones de dólares el próximo año a este ámbito. Este flujo de capital ha transformado las valoraciones de empresas clave del sector tecnológico.
Nvidia ilustra esta capacidad de absorción de valoraciones elevadas a través del crecimiento real. En 2023, su PER estimado a futuro era de 50 veces, mientras que su múltiplo basado en beneficios pasados ascendía a 180 veces. Tras sextuplicar el precio de su acción, el fuerte incremento de sus beneficios ha provocado que su PER estimado a futuro caiga hasta las 19 veces, según los datos de consenso de mercado. La compañía ha logrado expandir sus resultados por encima de la progresión de su cotización bursátil.
Crecimiento generalizado de los beneficios empresariales
Las previsiones de beneficios empresariales muestran una aceleración notable en comparación con el ejercicio anterior. En regiones como Estados Unidos, Japón y América Latina, las estimaciones son un tercio superiores a las de hace un año. Destaca especialmente el caso de América Latina, donde se espera que los beneficios prácticamente lleguen a duplicarse.
En el Reino Unido, las previsiones de crecimiento de los beneficios se sitúan en el 27 %. Este impulso generalizado en las cuentas de resultados comenzó a acelerarse tras el inicio del conflicto con Irán, consolidando una tendencia de resiliencia en los mercados de acciones frente a otros factores macroeconómicos como el aumento de la rentabilidad de los bonos.
Factores de riesgo y perspectivas de futuro
A pesar del optimismo derivado de las valoraciones actuales, el mercado se enfrenta a retos estructurales que podrían condicionar la evolución futura. Los principales focos de incertidumbre se concentran en tres pilares: la evolución de la demanda real de herramientas tecnológicas por parte de los usuarios, la posible caída del coste de la capacidad de cómputo por la competencia en la oferta y el marco regulatorio de la tecnología emergente.
En la coyuntura actual de los mercados internacionales, el riesgo ha pasado de centrarse en un reajuste a la baja de los múltiplos a la posibilidad de perder el acceso al crecimiento de los beneficios. La estabilidad de la tendencia dependerá de la capacidad de las empresas para mantener la generación de caja frente a un entorno regulatorio global que todavía debe definirse.
