El sector de las petroleras europeas se prepara para intensificar sus programas de recompra de acciones de cara al cierre del ejercicio y con la vista puesta en 2026. Las previsiones del mercado apuntan a que las principales firmas del continente destinarán unos 24.300 millones de euros (27.200 millones de dólares) a la adquisición de títulos propios. Esta cifra representaría aproximadamente el 80% del importe total que se dedicará al pago de dividendos, estimado en 30.800 millones de euros para el conjunto de las grandes compañías del sector.
Estrategia de remuneración y flexibilidad financiera
La utilización de la autocartera se ha consolidado como una herramienta fundamental para la remuneración al accionista, complementando el pago de dividendos tradicionales al reducir el número de títulos en circulación y favorecer el beneficio por acción. En términos absolutos, Shell encabeza la estrategia con 14.200 millones de euros en recompras, seguida de TotalEnergies con 5.890 millones, Eni con 3.080 millones y Repsol, cuyas estimaciones oscilan entre los 1.600 y los 1.700 millones de euros.
A diferencia de otras compañías como BP, Neste u OMV, que mantendrían sus dividendos estables, Repsol proyecta que el peso de las recompras supere al dividendo en efectivo en 2026. Mientras que la petrolera española destinaría unos 1.128 millones de euros a dividendos, la inversión en acciones propias alcanzaría los 1.600 millones. La política de la compañía contempla un dividendo bruto de 1,051 euros por acción para dicho ejercicio, manteniendo una tendencia que ya ejecutó en 2022 y 2023, cuando las recompras superaron los 1.100 millones de euros anuales frente a dividendos que rondaron los 900 millones.
Previsiones operativas y capacidad de caja
La viabilidad de estos planes de retribución está vinculada directamente a la generación de caja y a la evolución del precio del crudo. En el caso de Repsol, tras haber realizado ya recompras por 850 millones de euros, se espera el anuncio de un nuevo programa por valor de 900 millones para el mes de octubre. Las perspectivas para la presentación de resultados el 29 de octubre sugieren que unos márgenes de refino y precios del Brent históricamente elevados permitirán triplicar el resultado operativo y el beneficio neto ajustado respecto al tercer trimestre de 2025.
Repsol se posiciona como una de las líderes en rentabilidad total para el inversor para 2026 y años posteriores. Su rentabilidad por dividendo se estima en el 7,6%, cifra que supera la media del sector energético, situada en el 6,1%. En términos bursátiles, la compañía registra una subida del 79,84% en 2026, situándose como el valor más destacado de su sector a pesar de la corrección del 9% experimentada tras marcar récords de cotización en el mes de septiembre.
