Nueva York usará el calor del metro para sus edificios

0
2

Nueva York ha iniciado un ambicioso plan para transformar el exceso de temperatura de su red ferroviaria en una fuente de calefacción para la ciudad. Esta iniciativa, desarrollada de forma conjunta por la ciudad y el estado neoyorquino, busca crear la primera Red de Energía Térmica (TEN) integrada en un sistema de transporte masivo en Estados Unidos. El proyecto tiene como objetivo capturar el calor residual generado en el subsuelo para suministrar energía térmica a edificios públicos durante los meses de invierno.

Inversión técnica y estaciones piloto

La Autoridad de Transporte Metropolitano (MTA) liderará este proceso con un estudio técnico dotado de 800.000 dólares, equivalentes a unos 711.000 euros, que comenzará este mismo otoño. Las investigaciones se centrarán en dos puntos clave de la red: la estación de Brooklyn Bridge-City Hall (que da servicio a las líneas 4, 5 y 6) y la de Chambers Street (líneas J y Z). Estos trabajos coincidirán con las tareas de remodelación ya previstas para dichas instalaciones.

El sistema propuesto no solo persigue una mayor eficiencia energética, sino que pretende solventar un problema crónico de temperatura en el entorno subterráneo. Durante el verano, las estaciones de la metrópoli registran niveles térmicos que superan habitualmente en 10 grados la temperatura de la superficie. En algunos casos críticos, la diferencia puede llegar a ser de 11 grados respecto al exterior, creando condiciones de calor extremo para los viajeros.

Impacto en la movilidad y el entorno urbano

La estación de Brooklyn Bridge-City Hall es una de las localizaciones más afectadas por este fenómeno, con una temperatura media en los andenes de 35,6 grados centígrados durante la época estival. Según Zohran Mamdani, el plan busca ofrecer soluciones a una realidad que padecen millones de personas en el sistema de transporte público. La meta es que el almacenamiento de este calor sobrante permita enfriar los andenes en verano y calefactar simultáneamente los edificios municipales cercanos, reduciendo el gasto energético de la administración de forma ecológica.

El aprovechamiento de la energía térmica en infraestructuras ferroviarias ya ha demostrado su viabilidad en otras capitales internacionales, como Londres, y ha sido evaluado en redes como el Metro de Madrid. En el contexto de Nueva York, esta medida afecta a un servicio esencial que utilizan cada día más de 4,5 millones de viajeros, incluyendo residentes, trabajadores y turistas.

La implementación de esta tecnología en las estaciones de metro supone un cambio en la gestión de los recursos urbanos, tratando de mitigar las temperaturas extremas en un espacio de uso masivo mientras se avanza en la sostenibilidad del parque inmobiliario institucional. El éxito del estudio determinará la escala de una red que pretende reciclar el calor subterráneo para beneficio de la superficie.