Inversores compran bonos europeos tras las ventas en Francia

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La reciente inestabilidad en el mercado de deuda pública francesa ha movilizado a los grandes gestores de activos, que han comenzado a ejecutar estrategias de compra en otros segmentos de la eurozona. Tras las ventas masivas registradas este mes, inversores institucionales están identificando oportunidades en activos que consideran excesivamente castigados, especialmente en los bonos italianos y en determinados tramos de deuda privada, bajo la premisa de que los temores a un contagio sistémico carecen de fundamento sólido.

Tensión en la deuda soberana de Francia

El rendimiento del bono francés a 10 años, referencia clave del mercado, se ha situado cerca del 5%, alcanzando niveles que no se veían en casi veinticinco años. En concreto, el interés subió hasta el 4,92%, condicionado por el repunte de los precios del petróleo y las dudas sobre la sostenibilidad de la deuda pública del país, que alcanza los 3,5 billones de euros. Esta situación ha disparado la prima de riesgo francesa frente al Bund alemán hasta los 1,4 puntos porcentuales, lo que representa un incremento del 66% desde el inicio del mes.

Aunque las promesas de rigor fiscal de Marine Le Pen aliviaron temporalmente la presión el pasado martes, la incertidumbre sobre el futuro de las finanzas galas de cara a las elecciones de abril mantiene la volatilidad en niveles elevados. No obstante, firmas como Aberdeen Investments descartan que el escenario actual sea una réplica de la crisis vivida a principios de la década de 2010, señalando que el respaldo institucional actual es significativamente más robusto.

Rotación hacia Italia y el crédito corporativo

Ante la debilidad de los títulos franceses, los gestores están redirigiendo el capital hacia otros emisores. En Italia, donde el diferencial ha escalado por encima de los 1,1 puntos porcentuales, algunos fondos han aumentado sus apuestas confiando en un mejor comportamiento relativo frente a la deuda alemana. James Carter, responsable de renta fija en W1M, considera que los movimientos del mercado han sido exagerados y confirma que han adquirido bonos de entidades como Axa y BNP Paribas.

La deuda corporativa también ha reflejado esta tendencia. Los diferenciales de los bonos europeos con grado de inversión, que se situaban en 0,8 puntos porcentuales a principios de septiembre, llegaron a tocar 1 punto porcentual antes de moderarse al 0,95%. Gestoras como Ninety One han incrementado su exposición al crédito europeo a través de índices de alto rendimiento, evitando de momento aumentar la inversión directa en bonos soberanos de Francia hasta que se despeje el panorama político en 2027.

El respaldo del marco institucional europeo

La confianza de los inversores para mantener o incrementar posiciones en la región se apoya en la capacidad de respuesta del Banco Central Europeo. El mercado cuenta con el abanico de herramientas de intervención que la institución ha desarrollado para garantizar la integridad de la moneda única. A pesar de que el gobernador del Banco de Francia ha manifestado que no es necesaria una intervención inmediata para solucionar problemas presupuestarios nacionales, el sentimiento general es que el euro cuenta con una protección superior a la de crisis anteriores.

Desde Schroders, el enfoque se ha centrado en reducir las posiciones infraponderadas en países como España e Italia a medida que sus bonos se abarataban por el efecto arrastre. Los gestores subrayan que, mientras la situación en Francia sigue sin resolverse, la estrategia ganadora consiste en priorizar otros emisores soberanos y clases de activos que presentan fundamentales más sólidos frente a la prima de riesgo acumulada por el Tesoro francés.