España ha alterado el calendario político de la Unión Europea al convertirse en el primero de los países que integran el denominado Big Six en convocar elecciones de forma anticipada. Este movimiento del Ejecutivo central adelanta un ciclo electoral que las instituciones comunitarias esperaban para 2027, año en el que también acudirán a las urnas Alemania, Francia, Italia y Polonia. Esta decisión impacta de forma directa en la negociación de expedientes críticos que Bruselas pretendía resolver antes de que la agitación electoral en las principales potencias del continente dificultara los acuerdos.
Riesgos para el Marco Financiero Plurianual
La principal prioridad que queda en una situación de incertidumbre es el Marco Financiero Plurianual (MFF), que constituye el presupuesto comunitario para el periodo comprendido entre 2028 y 2035. De la ratificación de estas cuentas dependen partidas esenciales para la competitividad, el rearme, las transiciones verde y digital, así como la asistencia financiera a Ucrania y los fondos destinados a agricultura y cohesión. La arquitectura institucional de la Unión Europea exige que este presupuesto se apruebe por unanimidad, lo que obliga a conciliar las posturas de los países frugales, liderados por Alemania, y los Amigos de la Cohesión, bloque en el que se sitúa España.
El Consejo Europeo tiene programadas varias citas clave antes de que finalice el año para intentar desatascar las cuentas, pero el actual escenario implica que el jefe del Ejecutivo español acudirá a la mayoría de ellas como presidente en funciones. Mientras que la cumbre de la próxima semana se celebrará en Bruselas con normalidad, la cita de Dublín a principios de noviembre y el encuentro extraordinario monográfico sobre el MFF a finales de ese mismo mes coincidirán con el inicio y el cierre de la campaña electoral española, respectivamente.
La pugna por la presidencia del Banco Central Europeo
Paralelamente a las cuestiones presupuestarias, el país se juega su peso en las instituciones monetarias. España aspira a ocupar la presidencia del Banco Central Europeo por primera vez, presentando como candidato a Pablo Hernández de Cos. La renovación de la cúpula de la entidad en Fráncfort comenzará en breve ante la salida de Isabel Schnabel el próximo mes de enero. El proceso para cubrir las vacantes del Comité Ejecutivo requiere un elevado capital político y capacidad de negociación, factores que podrían verse condicionados por la situación de interinidad del Gobierno durante el periodo electoral.
No obstante, la candidatura de Hernández de Cos cuenta con una ventaja estratégica, ya que tanto el PSOE como el PP mantienen una postura común de respaldo al exgobernador del Banco de España. Pese a este consenso interno, fuentes comunitarias advierten de que las negociaciones en Bruselas suelen volverse más complejas cuando el representante de un país genera dudas sobre su continuidad o se encuentra limitado por el coste político que puedan tener posibles cesiones durante una campaña electoral. El objetivo de las instituciones europeas era cerrar estos acuerdos antes de que posibles cambios de ciclo en otros países, como Francia, compliquen aún más la toma de decisiones unánimes.
Finalmente, el resultado de los comicios podría influir en la estabilidad de la Comisión Europea. Un cambio en la correlación de fuerzas en Madrid afectaría al bloque centrista que sustenta el mandato de Ursula von der Leyen, especialmente si la relación entre las principales fuerzas políticas españolas se vuelve más beligerante en la Eurocámara ante las propuestas de la presidencia de la Comisión.
