Von der Leyen pide nuevos impuestos para evitar recortes

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La presidencia de la Comisión Europea ha manifestado su firme rechazo a las pretensiones de reducir el gasto en el próximo presupuesto comunitario. Ursula von der Leyen ha advertido ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo sobre las consecuencias de aplicar recortes que podrían alcanzar los cientos de miles de millones de euros, señalando que estas medidas pondrían en peligro los objetivos estratégicos pactados por los Estados miembros para los próximos años.

El pulso por el Marco Financiero Plurianual

La propuesta del Ejecutivo para el Marco Financiero Plurianual correspondiente al periodo 2028-2034 asciende a 2 billones de euros. Esta cifra representa el 1,26% de la Renta Nacional Bruta de la Unión Europea y es considerada por la Comisión como la cuantía mínima necesaria para abordar los desafíos actuales. No obstante, esta planificación choca con los intereses de los denominados países frugales, grupo compuesto por Alemania, Países Bajos, Austria, Suecia, Finlandia y Dinamarca.

Estas seis naciones, que actualmente sostienen el 40% de las aportaciones al fondo común, se muestran reacias a incrementar sus contribuciones mientras ejecutan procesos de ajuste en sus cuentas nacionales. Ante esta situación, Von der Leyen ha defendido que el presupuesto debe estar a la altura de retos como el rearme militar antes de 2030, la transición energética y el desarrollo tecnológico.

Nuevos recursos propios como alternativa al recorte

Para desbloquear la negociación sin aumentar la carga directa sobre las capitales ni reducir las partidas de gasto, la Comisión apuesta por la creación de nuevos recursos propios. La estrategia busca generar ingresos de manera independiente para financiar áreas críticas como la inteligencia artificial, las infraestructuras de materias primas, la investigación, la innovación y las asociaciones internacionales.

La mandataria europea ha subrayado que para preservar el nivel de ambición de la Unión es imperativo trabajar en la vertiente de los ingresos. Según su planteamiento, esta es la única vía para evitar que se vean afectadas las prioridades fundamentales en un contexto de creciente presión presupuestaria en todo el continente.

Propuestas fiscales sobre la mesa

El plan de Bruselas incluye la implementación de diversos tributos adicionales para nutrir las arcas comunitarias. Entre las medidas iniciales presentadas por la Comisión se encuentran nuevas tasas destinadas a los residuos electrónicos y a las emisiones de carbono. Estas figuras impositivas pretenden alinear la política recaudatoria con los objetivos de sostenibilidad de la Unión.

Por su parte, el Parlamento Europeo ha sugerido ampliar este abanico fiscal mediante la introducción de otros gravámenes adicionales. Entre las opciones planteadas por la Eurocámara figuran un impuesto digital dirigido a las grandes compañías tecnológicas, tasas que graven las plusvalías obtenidas con criptoactivos y un nuevo tributo sobre las apuestas en línea, reforzando así la capacidad financiera del bloque sin depender exclusivamente de las transferencias directas de los Estados miembros.