La cotización del bitcoin ha mostrado en los últimos dos meses una estrecha vinculación con variables macroeconómicas tradicionales, especialmente con la gestión de la deuda pública en Estados Unidos. El reciente rally de la criptomoneda, que se ha anotado un alza cercana al 30% desde el 19 de agosto, se produjo de forma paralela al anuncio de mayores recompras de deuda a largo plazo por parte del Tesoro estadounidense, según indica Manuel Pinto, responsable de inversión de XTB.
El papel de los bonos y la tesis del refugio digital
Durante el mes de septiembre, se observó una correlación positiva entre el precio del activo digital y los intereses de los bonos. Mientras el rendimiento del bono estadounidense a diez años registraba su avance mensual más significativo desde octubre de 2024, el bitcoin lograba replicar esta tendencia con una revalorización del 6,4%. Para Rubén Ayuso, gestor del fondo Criptomonedas FIL de AandG Global Investors, el deterioro fiscal derivado de la subida de rentabilidades puede reforzar la narrativa del bitcoin a largo plazo.
Ayuso sostiene que el incremento del déficit público y la pérdida de confianza en las divisas tradicionales elevan el interés por activos con una oferta máxima limitada a 21 millones de unidades. En estos escenarios, el bitcoin tiende a comportarse como un activo refugio. No obstante, esta relación no es constante, ya que en otros periodos el endurecimiento de las condiciones financieras y la menor liquidez pueden provocar que actúe como un activo de riesgo sensible a los tipos reales.
La presión del dólar y la fuga de liquidez
Esta dualidad en su naturaleza financiera convierte al bitcoin en un activo con correlaciones muy inestables. Recientemente, la criptomoneda ha mostrado una relación inversa con el billete verde. En un contexto donde la divisa de Estados Unidos ha alcanzado máximos de 17 meses frente al euro, el precio del bitcoin ha enfrentado presiones bajistas. Lale Akoner, analista de eToro, explica que la apreciación del dólar suele reducir la liquidez global, desplazando el capital hacia activos más seguros y restando atractivo a las alternativas de riesgo.
Desde Block Asset Management, su CEO Manuel Ernesto de Luque coincide en que el fortalecimiento del dólar se interpreta frecuentemente como una señal de aversión al riesgo. Esta dinámica es descrita de forma gráfica por Jorge Schnura, CEO de Keyrock Asset and Wealth Management, quien afirma que un dólar fuerte drena capital de los activos de mayor riesgo, operando como una aspiradora de liquidez global.
A pesar de que históricamente la evolución de la oferta monetaria ha marcado el camino del bitcoin, en el último año se han detectado anomalías en este patrón. Según el análisis de AandG, el bitcoin se ha desmarcado en ciertos momentos de la expansión de la oferta monetaria global, moviéndose incluso en dirección contraria y reafirmando la complejidad actual de sus vínculos con los mercados financieros tradicionales.
