La promotora inmobiliaria Neinor ha trazado una nueva hoja de ruta estratégica que pone el foco en el saneamiento financiero y el crecimiento operativo mediante alianzas. La compañía se ha fijado como objetivo prioritario reducir su deuda neta a la mitad en un horizonte de dos años, pasando de los 1.166 millones de euros registrados al cierre de julio a un umbral situado entre los 550 y 650 millones de euros para 2028. Como paso intermedio, la firma prevé situar su apalancamiento entre los 800 y 850 millones de euros durante el próximo ejercicio.
Objetivos de entrega y capacidad operativa
En el plano operativo, la empresa proyecta la entrega de 15.000 viviendas entre los años 2027 y 2028. Este volumen de actividad se dividirá en dos vías: aproximadamente 8.000 unidades se desarrollarán bajo su balance propio, mientras que una horquilla de entre 4.000 y 7.000 inmuebles se ejecutarán a través de vehículos de inversión con terceros. Actualmente, la entidad cuenta con un banco de suelo propio para la construcción de unas 24.000 casas, lo que garantiza una visibilidad de producción para los próximos seis años, a lo que se suma una capacidad adicional de 12.000 unidades mediante proyectos compartidos donde mantiene una participación de entre el 10% y el 15%.
Aceleración mediante el modelo de coinversión
La estrategia de coinversión se ha consolidado como una herramienta clave para adelantar la puesta en el mercado de terrenos originalmente previstos para 2029 y 2030. En lo que va de año, se han firmado acuerdos por valor de 260 millones de euros, con una prima del 17% sobre el valor bruto de los activos y un margen bruto del 42%. El valor total de los activos gestionados, sumando el suelo propio y las participaciones con socios, alcanza los 3.000 millones de euros. Además, la empresa planea invertir cerca de 400 millones de euros de capital propio en la adquisición de nuevo suelo hasta 2028.
Previsiones de resultados y rentabilidad
En cuanto a las métricas financieras, la compañía estima alcanzar un beneficio neto de entre 120 y 140 millones de euros en 2026, cifra que espera elevar hasta un rango de entre 160 y 170 millones tanto en 2027 como en 2028. El ebitda previsto se situará entre 240 y 260 millones en 2026, incrementándose hasta los 260-280 millones en los dos ejercicios siguientes. El desapalancamiento se financiará con la caja libre y los márgenes de las entregas y acuerdos comerciales, sin necesidad de incrementar el endeudamiento. Asimismo, la firma cuenta con una cobertura total frente a tipos de interés superiores al 3% en su deuda corporativa y préstamos al promotor.
Política de retribución al accionista
La retribución mediante el dividendo sigue siendo un pilar del plan de negocio. Tras el pago previsto de 80 millones de euros en diciembre, la promotora aspira a distribuir 250 millones en 2027, con dos pagos anticipados de 70 millones cada uno en febrero y en el periodo de abril-mayo. Para el ejercicio 2028, la previsión de reparto se sitúa en una horquilla de entre 200 y 250 millones de euros. Según Jordi Argemí, consejero delegado de la firma, el objetivo es contribuir a la necesidad de vivienda en España tras haber producido más de 30.000 unidades en los últimos años, de las cuales cerca de 7.500 han sido calificadas como asequibles.
La visibilidad del negocio se apoya en un libro de preventas que supera los 3.000 millones de euros. La compañía ya tiene comprometidas el 90% de las entregas de 2026, el 80% de las de 2027 y el 40% de las de 2028. Por su parte, el riesgo de ejecución se considera mitigado al contar con contratos llave en mano firmados para más del 70% de las entregas previstas para el año 2028.
